La Cartera Vera

La Cartera Vera surge de la importancia de satisfacer nuestra voluntad de prestar ayuda, y de la necesidad de sentirnos y de resultar útiles para otros. A través del correo ordinario, conocemos y recuperamos la forma tradicional de comunicar, sobre el papel, y trabajamos la expresión y la comprensión escrita mediante la práctica de la lectoescritura. Gracias a esta iniciativa, establecemos y fortalecemos valores positivos tan fundamentales como la empatía y la asertividad a la vez que trabajamos las habilidades sociales y la comunicación.
Desde hace varios años, nuestra asociación, ADEPAS, está realizando visitas en una residencia de personas con edad avanzada donde compartimos tiempos y actividades lúdicas con los resientes. Fruto de estas actividades, comenzaron a surgir algunas incipientes amistades y, como una actividad más, surgió la propuesta de que algunas de las personas de esta residencia escribiesen una carta, dirigida a nuestros usuarios, y que nuestros usuarios pudiesen responderlas. La asignación de cada una de las cartas que nos llegaron, se hizo inicialmente al azar, y la respuesta, realizada con total libertad, únicamente se orientó en caso necesario o si la colaboración o apoyo fueron demandados. Para evitar un posible uso imprudente de la libertad de expresión que ponga en riesgo la parcela de privacidad individual necesaria para cada una de nuestras personas usuarias, informamos previamente sobre unas concretas y sencillas normas básicas de respeto a la intimidad propia y ajena y se supervisó la elaboración de las primeras cartas. A partir de este momento, el vínculo ya se estableció de persona a persona, es decir cuando la persona respondía, ya respondía a una persona en concreto, con nombre y apellidos, pero aún, sin ponerle cara.
Con la iniciativa que se está llevando acabo, se establece una saludable comunicación intergeneracional del colectivo de personas con edad avanzada con el de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Ambos emprenden un camino de aprendizaje y conocimiento mutuo en el que, con cada carta se cultiva una confianza que va en aumento y que se traduce en una relación de afecto y amistad. Esta relación, tiene el inusitado valor añadido, para los usuarios de la residencia, de que esta libre de prejuicios y al margen de estereotipos asociados a la discapacidad, muchos de ellos asentados en el desconocimiento y la desinformación, así como en una imagen social, a menudo distorsionada, y en las creencias de otra época. Estas personas se acercan a las actitudes y virtudes, a los gustos y las aficiones, a las expectativas y aspiraciones de las personas con discapacidad, a su entorno y formas de vida, tan dignas y compatibles con las de cualquiera. A su vez, la persona con discapacidad descubre los entresijos de otra etapa de la vida y a la persona con edad avanzada como una fuente de sabiduría, como una maestra, como portadora de experiencias… En el trabajo complementario que se realiza paralelamente al mero hecho de la redacción y elaboración de las cartas, se trabaja con las PcDID la idea de asumir que el paso del tiempo no es una pérdida si no una ganancia, ganancia de años de vida, de conocimientos, de experiencias,... y pasar a conocer y ver la enfermedad y la muerte como realidades vitales naturales, inexorables y que requieren ser afrontadas sin tabúes, con valentía, sin angustia ni temor al mañana. Todo ello de la mano de nuevos amigos que evidencian que el paso del tiempo no con lleva "decadencia" sino "cambio", con sus aspectos no tan positivos y sobre todo, con los positivos, y con mucho por hacer y por vivir. Nunca se deja de enseñar y nunca se deja de aprender.
Actualmente nos encontramos, ansiosos e ilusionados, a la espera de una nueva carta. Tanto es nuestro entusiasmo que planeamos un encuentro en el que poner cara y voz a las letras. Tal es nuestra implicación, que hemos decidido, para un futuro próximo y cercano, cartearnos con otros colectivos, hacer llegar nuestras misivas a centros educativos y penitenciarios, donde sin duda la experiencia resultará enriquecedora he inolvidable para todos.
La Cartera Vera, continuará trabajando para levantar la autoestima, combatir la soledad, y para repartir altas dosis de comprensión y cariño de cada persona que reciba su carta.

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