EL SERVICIO COMO GENERADOR DE OPORTUNIDADES PARA CONSTRUIR PROYECTOS DE FELICIDAD

Desde la introducción del modelo de Calidad de Vida y los enfoques de Planificación Centrada en la Persona como principal enfoque en el apoyo a las personas con discapacidad intelectual en el centro San Rafael, se inició una paulatina transformación de los diferentes servicios que gestiona la Fundación San Francisco de Borja, que parte de poner a la persona en el centro de todo nuestro quehacer.

Partir de los sueños y expectativas de cada persona, reconociéndola como un ser único, con derecho a una vida digna de ser vivida, supone dar un giro radical a la organización. De tratar que la persona se adapte lo mejor posible al centro o servicio, pasamos a ver como el servicio se puede adaptar a la persona, generando oportunidades para que pueda definir y desarrollar su propio proyecto de vida plena.

El paso del "Plan centrado en la Persona" a la vivencia de lo que para la persona significa vida plena o feliz, depende de cómo se articulen los apoyos en los distintos contextos, de forma que:
- La persona tenga la posibilidad de elegir y mantener el control sobre su vida, para lo que necesitará, sobre todo en el caso de personas más gravemente afectadas, experimentar distintas opciones, aunque solo sea para descartarlas.
- Pueda desarrollar actividades elegidas en el contexto de la comunidad, contando con apoyos profesionales y con apoyos naturales.
- Tenga una participación activa de la persona en actividades significativas, estimulando roles valorados y aumentando las contribuciones que las personas puedan hacer.
- Establezca relaciones con otras personas, más allá de la familia y los profesionales, con las que poder establecer vínculos de amistad.
- Desarrolle habilidades y competencias que le permitan alcanzar sus expectativas.

Para conseguirlo se coordina un amplio abanico de actividades, generadas desde el propio servicio o desde servicios ajenos o comunitarios, para que la persona pueda disponer de distintas experiencias y decidir cuáles son relevantes para su vida, alcanzando resultados valiosos en sus vida a través de apoyos generados a partir de lo que es importante "para" la persona y "desde" la persona.

Todos los recursos de la organización se ponen al servicio de dar respuesta a cada persona. Por ello, los resultados personales forman parte de los resultados organizativos, asegurando que la actividad impacta en cada una de las personas.

Desde la introducción del modelo de Calidad de Vida y los enfoques de Planificación Centrada en la Persona como principal enfoque en el apoyo a las personas con discapacidad intelectual en el centro San Rafael, se inició una paulatina transformación de los diferentes servicios que gestiona la Fundación San Francisco de Borja, que parte de poner a la persona en el centro de todo nuestro quehacer.

Partir de los sueños y expectativas de cada persona, reconociéndola como un ser único, con derecho a una vida digna de ser vivida, supone dar un giro radical a la organización. De tratar que la persona se adapte lo mejor posible al centro o servicio, pasamos a ver como el servicio se puede adaptar a la persona, generando oportunidades para que pueda definir y desarrollar su propio proyecto de vida plena.

El paso del "Plan centrado en la Persona" a la vivencia de lo que para la persona significa vida plena o feliz, depende de cómo se articulen los apoyos en los distintos contextos, de forma que:
- La persona tenga la posibilidad de elegir y mantener el control sobre su vida, para lo que necesitará, sobre todo en el caso de personas más gravemente afectadas, experimentar distintas opciones, aunque solo sea para descartarlas.
- Pueda desarrollar actividades elegidas en el contexto de la comunidad, contando con apoyos profesionales y con apoyos naturales.
- Tenga una participación activa de la persona en actividades significativas, estimulando roles valorados y aumentando las contribuciones que las personas puedan hacer.
- Establezca relaciones con otras personas, más allá de la familia y los profesionales, con las que poder establecer vínculos de amistad.
- Desarrolle habilidades y competencias que le permitan alcanzar sus expectativas.

Para conseguirlo se coordina un amplio abanico de actividades, generadas desde el propio servicio o desde servicios ajenos o comunitarios, para que la persona pueda disponer de distintas experiencias y decidir cuáles son relevantes para su vida, alcanzando resultados valiosos en sus vida a través de apoyos generados a partir de lo que es importante "para" la persona y "desde" la persona.

Todos los recursos de la organización se ponen al servicio de dar respuesta a cada persona. Por ello, los resultados personales forman parte de los resultados organizativos, asegurando que la actividad impacta en cada una de las personas.

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