Yendo a la compra

Todos tenemos derecho a vivir en nuestra comunidad. Servicio de Vivienda para personas con discapacidad intelectual y necesidades de apoyo extenso y generalizado.

El artículo 19 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad defiende para todas las personas el "Derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad". Este artículo reconoce el derecho de las personas con discapacidad a vivir en comunidad, a elegir dónde y con quién vivir, en igualdad de condiciones con las demás personas, sin verse obligadas a vivir con arreglo a un sistema de vida específico. Sin embargo, la realidad, especialmente la de las personas con mayores necesidades de apoyo, está muy lejana al ejercicio de este derecho. Los ordenamientos de los servicios desde las distintas Administraciones Públicas en la práctica no contemplan que, recursos como las viviendas tuteladas, sean una opción para personas con necesidad de apoyo extenso o generalizado. Desde la experiencia de la Fundación San Francisco de Borja, que especialmente orienta su actividad a apoyar a personas con discapacidad intelectual y necesidades de apoyo extenso o generalizado, se ha entendido que la vida en la comunidad es una opción a la que cualquier persona debe tener acceso. Impulsados por el anhelo de vida normalizada y en la comunidad que expresaban, de una u otra forma, las personas del servicio residencial, en el año 2005 se pone en marcha la primera vivienda para que 7 personas avanzaran desde el ámbito institucional hacia la comunidad. Este modo de vida, elegido por cada persona, ha incrementado enormemente las oportunidades para desarrollar el propio proyecto de vida plena, que se construye en el ámbito comunitario, desempeñando roles valorados, con una red de personas con las que establecer relaciones significativas, con posibilidad de aprendizaje de competencias y habilidades en situaciones reales y contextos normalizados. Todo esto incide significativamente en el bienestar, en la autonomía y en la satisfacción de las personas que han optado a esta forma de vida, tal como reflejan los resultados de las escalas de calidad de vida aplicadas a los usuarios de la vivienda. A pesar de las trabas administrativas y basados en esta primera experiencia, pionera en nuestro entorno, la Fundación no solo ha puesto en marcha una nueva vivienda, inaugurada en 2015, a la que han decidido trasladarse otras 7 personas con discapacidad intelectual y necesidad de apoyo extenso, sino que se ha comprometido a promover y defender este estilo de vida para que puedan acceder al mismo las personas que así lo decidan, sin que su discapacidad sea una limitación para ello. Como dice John O'Brian, si un objetivo es positivo y posible para la persona, no podemos excusarnos en la inexistencia de recursos, sino que hemos de buscar juntos la forma de hacerlo posible.

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Comentarios (1)

  • anon

    Hay que ir rompiendo con el prejuicio de que las personas con necesidades extensas o generalizadas de apoyo no pueden beneficiarse de establecimientos residenciales en la comunidad, del contacto y la vida social que éstos permiten y propician y del ambiente doméstico y familiar de un recursos reducido. Bravo por la iniciativa!

    Abr 10, 2016