HACIA UN CAMBIO DE MENTALIDAD

Durante los 10 años recorridos del CDIAT de Azuqueca de Henares el enfoque de la intervención ha ido evolucionando, pasando por diferentes etapas.

Aunque la familia siempre ha sido una parte importante de la intervención inicialmente nuestras prácticas estaban enfocadas en las necesidades del niño no en las de la familia.  . Escuchábamos  y  acompañábamos a la familia en sus preocupaciones, contaban con apoyo psicosocial si lo deseaban, manteníamos una comunicación directa antes y después del tratamiento para que tuvieran toda la información acerca de lo que su hijo hacía pero ellos (los papás, los abuelos, los cuidadores) esperaban en la "sala de espera". 

Posteriormente, empezamos a  incluir a las familias en las sesiones de tratamiento pues a ningún profesional del Equipo se le escapaba la importancia de que los niños tuvieran oportunidades "enriquecidas" de juego en sus casas. Así que invitamos a la familia a estar presente en la sala durante el tratamiento de su hijo. El profesional era el encargado de detectar las necesidades, plantear los objetivos y posibles actuaciones de la familia en casa. La familia participaba aplicando las “tareas” que el profesional proponía. El peso de la intervención no recaía en la familia, sino en el profesional.

Unos años más tarde, nos dimos cuenta de que no era suficiente con que la familia estuviera presente en las salas durante el tratamiento sino que era necesaria su actuación. Los papás empezaron a venir "preparados para jugar", la sesión  se convirtió en un espacio para que la familia aprendiera cómo  hacer en su día a día para apoyar el desarrollo de su hijo. Nos encontramos entonces con que la familia, además de  jugar con su hijo, nos comentaba situaciones cotidianas que le preocupaban y nos pedía información para poderlas abordar. Empezábamos a dedicar una parte importante de la sesión a la comunicación con la familia acerca de sus rutinas diarias. Sin embargo, el foco de la intervención seguía siendo el niño, no el conjunto de la familia.

En los últimos dos años hemos comenzado activamente el Proceso de Transformación  hacía Prácticas centradas en la Familia y en Entornos Naturales. La participación en diferentes jornadas  sembraron  en nuestro Equipo la semilla de la duda (empezamos a cuestionarnos nuestros valores, nuestras creencias y nuestra manera de intervenir con los niños y sus familias) e impulsaron una búsqueda de información y formación hacia el cambio: 

Hemos visto la funcionalidad de dar prioridad a las necesidades que expresa la familia, necesidades reales de participación del niño en las rutinas. Así como que una intervención en los contextos naturales del niño favorece las oportunidades de aprendizaje ricas y variadas 

El peso de la intervención recae sobre las familias, quienes cada vez se sienten más competenciadas, generan estrategias y usan herramientas para favorecer el desarrollo del niño en cada una de las rutinas del día a día.

Estamos apostando por la transdisciplinaridad y cada familia cuenta con un terapeuta de referencia.

Hemos establecido un plan de acción y mejora para la transformación:

OBJETIVOS 

  • Confiar en el criterio de la familia para detectar las necesidades de su hijo
  • Ser menos directivos y dar tiempo a las familias para encontrar sus propias soluciones
  • Aceptar que las preocupaciones de la familia no tienen por qué ser las mismas que las del profesional
  • Salir de nuestra intervención en sala (entorno cómodo para el profesional) y adaptarnos a una nueva intervención en contextos naturales
  • Ser capaces de trasmitir a la familia herramientas para competenciarla

 

DESARROLLO

Para realizar la transformación del Modelo Clínico al de Prácticas centradas en la Familia y en Contextos Naturales comenzamos con formación teórica en la que nos familiarizamos con la metodología, el punto de vista y las diferentes herramientas del modelo. Ocupamos una  parte de la reunión de Equipo semanal para debatir y cuestionar los puntos de vista encontrados entre ambos modelos y las creencias de cada profesional del equipo.

A nivel práctico comenzamos a incluir en nuestros protocolos la RBI para detectar las preocupaciones de la familia y partiendo de ahí elaborar los objetivos funcionales junto a ellos.

Seguimos aumentando nuestra formación recibiendo asesoramiento de otros profesionales ( Francisco A. García Sánchez y Noelia Orcajada -Universidad de Murcia- y profesionales de ASTRAPACE),  visitando varios centros de A. Temprana  ASPRONA  (Villarobledo, ALmanasa y Hellín) que amablemente nos acogieron, compartieron su experiencia con nosotros y nos permitieron acompañar a sus profesionales en las visitas a los domicilios.

Recopilamos libros, textos, materiales que otros centros en transformación nos facilitaron para continuar documentándonos.

Seguimos implementando la formación visitando al centro de atención temprana L’Alqueria.

Comenzamos a actualizar los modelos de informe y protocolos de actuación para aunarlos al nuevo modelo.

Y desde Enero de 2017 realizamos la intervención  en los Contextos Naturales, asignando un profesional de referencia para cada caso.

 

CONCLUSIONES

El proceso de transformación es un proceso largo y complejo. Exige una formación continua no sólo en cuestiones del modelo, sino también  en aspectos sobre crianza, escucha activa, coaching, sistémica, etc. así como una coordinación estrecha  y una comunicación fluida entre los profesionales del Equipo para poder realizar las intervenciones desde un enfoque transdisciplinar.

 

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