Protocolo de canalización de conductas sexuales en personas con diversidad funcional.

      1.- Necesidades y expectativas de los grupos de interés

  • Necesidades:  

Tener una herramienta que oriente a los profesionales y familiares a la hora de intervenir ante una conducta sexual inapropiada.

  • Expectativas:

Conseguir que todos los profesionales y familiares actúen de forma unánime ante las conductas afectivo sexuales; consiguiendo que aquellas que sean inadecuadas puedan ser canalizadas hacia una intervención adecuada, bien sea a través de un  plan personalizado, talleres o programas de educación afectivo sexual.

       2.- Objetivos del procedimiento:   

-Recoger y medir las conductas afectivo-sexuales desadaptadas que se producen en el Centro, para poder analizarlas y extraer conclusiones.

-Dar respuesta a las conductas sexuales desadaptadas que se producen en el Centro, apoyando de forma individual (planes) o colectiva (programas  y talleres)  a aquellas personas que lo necesiten.

- Implicar a todos los profesionales del Centro en el abordaje de las conductas sexuales que se producen; descontextualizadas, inadecuadas, desadaptadas, desproporcionadas…

- Unificar criterios de actuación en los profesionales y familiares ante las conductas afectivo sexuales que se presentan en el Centro, en su casa o en otros contextos.

        3.- Alcance:

Todos los profesionales y familiares implicados con la persona con diversidad funcional, tomando conciencia de las conductas que se producen; así como de las respuestas que a éstas le estamos dando; estableciendo para ello un procedimiento claro de actuación.

         4.- Descripción del Procedimiento:   

Una vez detectada la conducta se trata entonces de analizarla, para ello podemos apoyarnos en el registro e informe *adjunto registro en Anexo 1. Los profesionales y familiares deberían tener el registro, pero previamente haber realizado la formación en la Guía de criterios orientativos para abordar las conductas afectivo sexuales en personas con discapacidad intelectual, Buena Práctica FEAPS 2010 (10 años comprometidos con la excelencia. Buenas Prácticas de Calidad FEAPS (V), Colección FEAPS. Madrid 2011.  Pg.131.) *Adjunto poster en Anexo 2. y tener claro el procedimiento que aquí os presentamos, este procedimiento de canalización de forma resumida consiste:

1.- OBSERVO conducta que por su intensidad, frecuencia, contexto debe ser canalizada. No la permito (guía) pero además considero que debe ser reeducada o canalizada.

2.- Comienzo a RELLENAR el registro de las conductas desadaptadas. Solicito el apoyo del representante de la comisión afectivo sexual del Centro.

3.-ASESORAMIENTO E INTERVENCIÓN: cuatro niveles: 1- Observador y miembro de la comisión. 2-El equipo técnico y la familia 3- La Comisión de educación afectivo sexual del Centro.

4.- DOCUMENTACION elaborada:

Completamos el registro,  realizamos Informe detallado de la intervención complementando al registro.

Una vez detectada la conducta de carácter afectivo-sexual que “aplicando” la guía no “cumple” alguno de los cuatro criterios, y entendiendo que ésta debe ser abordada o tratada para canalizarse de forma adecuada, comenzamos a rellenar el registro con el apoyo del miembro de la Comisión de educación afectivo sexual que tengamos como referencia en nuestro Centro. Aquellas conductas de una “baja intensidad” no las registraremos en principio, pero si sigue apareciendo con cierta frecuencia será necesario registrarla para analizarla. Siempre trataremos de informar al tutor-a del aula, responsable y/o técnico del usuario-a y/o alumno-a en cuestión; pues una cosa es informar, y otra es registrar. Registrar implica pararme a rellenar el registro e informe, *adjunto registro, anexo 1 .

En el primer apartado de datos se rellenan los campos que se nos indican, el nombre y apellidos del alumno-a y/o usuario-a, es posible que se dé la situación de que sean varías las personas “implicadas”; en este caso se rellenaran un registro por cada una.

Así mismo se informa del taller, aula y dispositivo donde se encuentra ese alumno-a o usuario-a, la persona o personas que han observado dicha conducta, y por último el lugar y fecha de dónde y cuándo se produjo la conducta.

En  descripción de la conducta y primera actuación, se trata, de forma breve, de describir la conducta que se ha observado o se viene observando, y las circunstancias en las que ocurría. Así como la descripción del modo en el que se realizó la intervención por parte de los observadores y la reacción de la persona o personas implicadas.

Con respecto a la intervención sería un resumen de los acuerdos tomados por las personas implicadas, así como de los pasos que se han dado. Se expondría de forma breve, pues el desarrollo detallado y evaluación quedaría reflejado en el informe, del reverso.

En el último apartado Informe se explica el motivo de por qué se hace necesaria su elaboración. Lo custodiaría el coordinador de la Comisión del Centro y la familia o tutor-a legal si ha participado en el proceso. El registro e informe quedan reflejados en una sola hoja, si fuese necesario más espacio se añadirían más; pero se trata de ser claros y concisos.

En el expediente del usuario solo quedaría reflejada una reseña, exponiendo que se ha abordado una conducta afectivo sexual desadaptada (sin describir la conducta), y que existe registro y/o informe, señalando la fecha, así como quien lo custodia.

Se trata de que los acuerdos sean conocidos por todas las personas implicadas, por ello el Informe se comparte con todas las personas que han participado en su desarrollo; pero al tratarse de datos altamente sensibles debemos garantizar la confidencialidad del mismo. Si en algún momento alguien necesitase dicho registro y/o informe, debería dirigirse a las personas que lo tienen y justificar el motivo, y éstas valorarían lo adecuado o no de compartirlo. Lógicamente se comparte con el alumno-a implicado,  explicándole los acuerdos que se ha tomado en función de la conducta observada, para escuchar su opinión y tenerla en cuenta tanto para la elaboración del plan personalizado, o su participación en un taller o programa de educación sexual.

Este histórico ayudaría a comprobar cómo fueron abordadas, si estas fueron las mismas, o por el contrario han aparecido otras. Aunque insistimos en la importancia de que los datos en este ámbito sean tratados como altamente sensibles, y los manejemos con la discreción y confidencialidad que se merecen. Como ya hemos dicho el documento (registro y/o informe) se entregarán a la familia o tutor-a legal siempre y cuando hayan participado en el proceso de canalización y seguimiento de la conducta o conductas. Si no ha sido así solo existiría a una copia custodiada por el coordinador de la comisión de educación sexual del Centro.

            5.- Tipos de conductas, apoyo y asesoramiento:

Se trata de dar apoyo y asesoramiento a los profesionales que presentan la consulta, y este se va a articular en distintos niveles en función de la particularidad y complejidad de las o las conductas presentadas. El objetivo prioritario es ayudar a las personas con diversidad funcional a desarrollar, vivir una sexualidad sana, adaptada al contexto, a su edad, capacidad, limitaciones... Siempre en basados en un modelo escrupulosamente respetuoso con la dignidad de la persona, reconociendo sus derechos y sus deberes. No es tarea sencilla el abordaje de este ámbito, pero sí prioritario por tratarse de algo intrínseco al ser humano, por ello la importancia del trabajo en equipo.

Clasificación de conductas y tipo de asesoramiento:

Tipo 1: La conducta quedó resuelta, con la intervención del observador-es y el asesoramiento del miembro de la comisión. Aunque siempre es necesario informar al tutor-a o responsable del alumno-a o usuario-a. No es necesaria la elaboración de un informe aparte. Pero sí del registro que se le hace llegar al coordinador de la comisión.

Tipo 2: Es necesaria la intervención de las personas más directamente relacionadas con el usuario-a el tutor-a, familia, cuidador-a (equipo técnico), por medio de una o varias reuniones. En este caso se hace necesario la elaboración del  informe, lo realizaría el representante de la comisión de educación sexual.

Tipo 3: Por la dificultad, gravedad o peculiaridad de la conducta, se hace necesario además contar con el apoyo y asesoramiento de la Comisión de educación sexual del Centro; en este caso también es necesario la elaboración de un informe que dé respuesta a lo planteado, lo realizaría el coordinador de la comisión.  Llevarlo a la comisión no solo es competencia de su representante, sino que cualquier profesional puede contar directamente con su asesoramiento; acudiendo directamente al coordinador-a.

     6.- Requisitos y Documentación de entrada:

Es necesario conocer la guía de criterios orientativos para abordar las conductas afectivo y sexuales,  la cual nos indica cuando rellenar el registro de observación y canalización de las conductas para intervenir.

     7.- Informe:

Como ya hemos explicado se rellena el informe del reverso cuando el equipo técnico o la comisión  se ha reunido, para complementar  y dar respuesta a la información del registro:

CARACTERÍSTICAS DEL INFORME:

En las conductas de tipo 1, no sería necesario elaborar el informe, siendo rellenado el registro hasta el apartado tres. En estos casos entendemos que son conductas que se resuelven de forma sencilla sin la necesidad de sentarse el Equipo Técnico (aquellas personas que más íntimamente trabajan con el usuario-a, que mejor le conocen, o que le atienden donde aparece dicha conducta). Este registro es rellenado por el observador y el miembro de la comisión. Así mismo el coordinador de la comisión será quien custodie dicho registro, quedará una reseña en el expediente del alumno-a de que existe dicho registro.

El modelo de informe que a continuación desarrollamos serviría para las conductas de tipo 2 y tipo 3:

Datos complementarios:

Se trata de aportar datos que complementen a los ya conocidos; por ejemplo: si esa conducta se produce en casa, algún miembro del equipo la ha observado en otro contexto;…

Acuerdos tomados.

Se describen aquellos acuerdos que se han tomado, fruto de la reflexión y entendiendo que es lo mejor para la persona implicada, así como para las que conviven con él o ella. En los casos que sea posible los acuerdos serán compartidos con la persona implicada (usuario-a y/o alumno-a) tratando de hacerla consciente, en la medida de lo posible, de las implicaciones positivas que dichas medidas tendrán en la mejora de su calidad de vida. Escucharemos su opinión y trataremos de intégrala dentro de los acuerdos establecidos.

Seguimiento y evaluación:

Es fundamental que una persona se responsabilice de que las acciones o medidas acordadas son llevadas a cabo, puede ser el miembro de la comisión, y que se realice al menos una reunión más para comprobar la eficacia de los acuerdos y medidas adoptadas. Así como para tener previstos nuevos objetivos que complementen a las actuaciones realizadas. Lo que podría consistir en proponer su incorporación a un taller o programa de educación afectivo sexual; o a establecer tutorías personalizadas sobre este ámbito con el representante de la comisión.

 En caso de que sea la comisión quien dé respuesta, se basará en la información de la persona o personas que observaron la conducta, los cuales pueden ser invitados a dicha reunión junto con el representante de la comisión de ese dispositivo o departamento.  Pero insistimos el compromiso es manejar estos temas con la máxima discreción y confidencialidad.

Normalmente la mayoría de las conductas desadaptadas quedan “resueltas” aplicando la guía de criterios, recordemos que ésta ayuda a que todos los profesionales actúen siguiendo los mismos criterios, y esta coordinación ya de por sí facilita mucho las cosas.  Otras, simplemente requieren que se canalicen a los contextos adecuados. Quizás para ellas no haga falta registro. El uso del registro facilita la reflexión y análisis de la conducta con el respaldo y asesoramiento del miembro de la comisión. Serán pues pocos los casos o situaciones que haya que abordar como equipo técnico o como Comisión; solo aquellos que requieran de unas medidas más consensuadas, e impliquen un seguimiento. Pero entendemos que es necesario abordar de forma individualizada este tipo de conductas, nuestros chicos y chicas traen ya un recorrido, una biografía , que suele poner de manifiesto una carencia de habilidades en el ámbito afectivo  y sexual. Es por ello que la guía nos sitúa en que conductas debemos permitir o no, nos coordina en nuestra acción, pero además nos invita a registrarlas para poder abordar de un forma interdisciplinar cuando entendemos es necesario.

8.- Indicadores:

 

  • Número de registros: en nuestro caso en 7 años de implantación con 400 usuarios-as;  han sido 156 registros. 120 tipo 2 con la intervención del equipo técnico; y 46 tipo 3 con la intervención de la comisión de educación afectivo sexual.
  • Número de informes realizados: 120 ( tipo 2 y 3).

Nuestra comisión de educación afectivo sexual está formada por seis personas y el coordinador.

*Adjunto gráfico anexo 3.

 

 

 

FECHA REVISIONES:

 

MOTIVO REVISIONES

 

 

 

+

VºBº

Propietario del procedimiento

Lorenzo M .Barragán Valencia

 

 

VºBº

Dirección

 

Me gustaría subrayar que gracias a este protocolo la mayoría de los chicos-as han acabado participando en los talleres y programas de educación afectivo sexual, que se han programado para dar respuesta a las necesidades que en este ámbito presentaban; en los chicos-as con más necesidades de apoyo han sido los planes personalizados los que han permitido dar respuesta.

valoración: 
0
Sin votos
Comunidad donde se desarrolla la idea: 

Compartir esta Idea