“BUSCANDO COMPLICES EN LA COMUNIDAD”

La buena práctica consiste en empoderar a la persona y dotar de herramientas al entorno.

La persona de apoyo que acompaña ayuda al entorno a entender la problemática de la persona con discapacidad intelectual y paralelamente aumentar la calidad de vida de ella.

El proyecto nació a consecuencia del programa de apoyo en el contexto comunitario de personas con discapacidad y salud mental donde trabajamos un equipo transversal, pedagoga, psicóloga, trabajadora social, técnico de apoyo y técnico de la seguridad social.

Si queríamos realizar un trabajo centrado en la persona, nuestra programación se quedaba coja, puesto que necesitábamos el entorno para apoyar a la persona.

Por lo tanto, necesitábamos apoyarle a tener el control sobre su vida, una vida llena de experiencias significativas y valiosas.

Para ello nos planteamos dos principales objetivos:

1º fase: acercamiento a su entorno pasado. La persona de apoyo junto con la persona con discapacidad intelectual se marca el objetivo de volver a retomar antiguas amistades de la infancia, cosa que era fundamental para mejorar su calidad de vida y tener un ocio sano y productivo.

2º fase: Educar a la comunidad a eliminar los prejuicios que estaban estigmatizados sobre ella por lo que nos ponemos en contacto con ciertos organismos públicos. Para ello el equipo técnico estableció una serie de objetivos en los que nos planteamos unas estrategias en la comunidad. Con la persona de apoyo y la persona con discapacidad intelectual se solicitó dar pequeñas charlas en colegios y personas con diferentes edades, con el fin de que ella pudiera hablar de la discapacidad, como tratar a personas con discapacidad, expresar sus sentimientos, emociones…

El equipo técnico estableció una serie de objetivos en los que nos planteamos lo siguiente:

  • Aumentar y mejorar la participación en el entorno comunitario (servicios comunitarios de la zona).
  • Promover el ejercicio físico.
  • Mejorar el manejo de las actividades básicas para la vida diaria: adquisición de hábitos y rutinas.
  • Promover un mayor disfrute de actividades de ocio y tiempo libre comunitarias que sean placenteras y de interés.
  • Aumentar la frecuencia y calidad de las iteraciones personales del beneficiario:
  • Con la familia.
  • Con su grupo de compañeros y/o contactos (crear o fomentar relaciones sólidas y positivas de amistad).
  • Promoción de la autodeterminación y participación del beneficiario/a del programa en todas las actividades que se realicen.
  • Apoyar el manejo de las posibles conductas perjudiciales y negativas para la persona con discapacidad intelectual. Identificar junto a la persona con discapacidad intelectual los factores de riesgo a trabajar.
  • Apoyar a la familia en el manejo de los problemas de salud mental del beneficiario/a del programa.

 

El impacto ha sido muy positivo tanto en la familia como en la organización, pero sobre todo en la persona con discapacidad intelectual.

En su familia se ha generado un cambio de actitud respecto a ella, ganando tranquilidad y mejorando los refuerzos y calidad en la convivencia.

En la organización nos ha motivado y nos ha llevado a un planteamiento diferente y más amplio, extrapolando a otras personas de pueblos de la comarca.

En la personas con discapacidad intelectual ha generado una visión más positiva de sus misma y de su entorno ganando en positividad, confianza y autonomía.

Consideramos que el entorno es la clave para trabajar aspectos de la persona con discapacidad intelectual y poder tener una mejor calidad de vida.

Actualmente estamos continuando con nuestros objetivos y con reuniones periódicas cada 15 días con la familia, mantenemos el contacto con la persona de apoyo y con ciertos sectores de la comunidad para que pueda seguir teniendo oportunidades en la comunidad.

 

 

 

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Comunidad donde se desarrolla la idea: 
Quiero presentar esta práctica al 2º Encuentro de practicas Admirables: 
Si
País donde se desarrolla la idea: 
España

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