PLAN SEXUALIDAD Una herramienta para apoyar a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo

PLAN SEXUALIDAD Una herramienta para apoyar a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo

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La ética nos interpela al colocar la dignidad de las personas como principio ético fundamental. Tal y como recoge la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (Nueva York, 2016) en su artículo primero, el propósito de dicha Convención “es promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente”. La dignidad de las personas, se entiende también desde su ser sexuado, no podría ser de otra manera.

Por otro lado la primera  “Declaración de los derechos sexuales”,  que se llevó a cabo en el XIII Congreso Mundial de Sexología celebrado en Valencia en 1997 y revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) en Hong Kong en 1999, concreta aún más los derechos sexuales y vuelve recordarnos que la sexualidad forma parte de todas las personas, también las personas con DI.

Por tanto la Ética, la consideración de las personas con DI como ciudadanos de pleno derecho, el modelo de calidad de vida, el paradigma de los apoyos  y los conocimientos que aporta la propia sexología, nos conmina a dar respuesta a las necesidades, anhelos, deseos, … sexuales que las personas con DI ponen sobre la mesa. Casi se podría decir que es un deber para aquellos que acompañamos y apoyamos a las personas con DI si realmente queremos contribuir a llevar adelante sus proyectos de vida buena.

El objetivo de este proyecto es proporcionar los apoyos necesarios para que las personas con DID puedan desarrollar su afectividad y sexualidad de manera satisfactoria de acuerdo con sus proyectos de vida y promover una cultura (valores compartidos) y una buena práctica que lo guíe y posibilite.

En el año 2012, se identificó el reto de abordar las necesidades que las personas con DID tenían en el ámbito de la sexualidad y la afectividad.   Se trataba de proporcionar el entorno y los apoyos necesarios para que cada persona pudiese desarrollar esas facetas de su vida de la forma más normalizada posible.

Se identificaron tres grupos de interés sobre los que poner el foco cara a dar respuesta a esta necesidad vital: ♦ Por una lado las personas con DID son las beneficiarias directas de este proyecto, en la medida en que necesitan apoyos para adquirir mayor conciencia de su derecho a una sexualidad plena y con ello poder reivindicar sus deseos, anhelos, necesidades, ♦ Las familias y entidades tutelares, desde su responsabilidad y compromiso ético, solicitan a su vez asesoramiento y orientación a la hora de dar respuesta a lo que sus familiares y tutelados les plantean en el ámbito de la sexualidad. ♦ Finalmente, los profesionales de atención directa de los centros y servicios, son quienes muchas veces ostentan la relación más estracha e íntima con cada persona y desde ese marco privilegiado observan y son interpelados por las demandas y necesidades sexuales que plantean las personas con DID en el día a día.

Desde el punto de vista sexológico, se parte de la idea de que el hecho sexual humano es parte integrante de todas las personas. Se propone un marco sexológico que supera el paradigma del “locus genitalis”, proponiendo una mirada más amplia de la sexualidad, que entiende que nuestra condición de “seres sexuados” va más allá de la genitalidad, la reproducción o el placer. Hablamos desde el “sexo que se es” y que integra el sexo que “se tiene” y el “que se hace”. Hablamos por tanto de hombres y mujeres, con sus diferencias y peculiaridades, que se viven como seres sexuados de una manera singular y que expresan su erótica de una u otra manera. La sexualidad así entendida es un proceso biográfico y continuo en el que más que de una sexualidad, hablamos de sexualidades, tantas como hombres y mujeres ha habido, hay y habrá.  Las personas con DID participan de esta singularidad de su dimensión sexual tanto cómo cualquier otro hombre o mujer. Se diferencian sexualmente, se identifican con un sexo, sienten atracción, se encuentran con el otro, desean, aman, se enamoran, se excitan y gozan como los demás. Sin embargo, durante mucho tiempo se les ha negado la posibilidad de satisfacer sus necesidades afectivas y sexuales. Culturalmente se ha contemplado la sexualdiad de las persona con DID desde una serie de falsos mitos que se han de desmontar.  Ideas como “tienen una sexualdiad especial, son hipersexuales, o asexuales, no pueden tener relaciones sexuales normales, no tienen atractivo y no pueden producir placer, no pueden tener pareja,  no necesitan educación sexual,…” han imperado y condicionado sus vidas. De esta manera se ha llegado a negar la sexualidad de las personas con DID, reprimiendo sus expresiones eróticas e intentando impermeabilizar cualquier contenido relacionado con la sexualidad.

Al iniciar el camino para dar respuesta a esta realidad en Gorabide, aparecieron claramente las necesidades existentes en el ámbito de la sexualidad.  Éstas abarcan todos los aspectos del hecho sexual humano: ♦ identidad y orientación sexual, ♦ relaciones eróticas ♦ el placer, ♦ la amatoria, ♦ la pareja y ♦ la procreación.

Para dar respuesta a estas necesidades se definió una metodología basada en la lógica de la planificación centrada en la persona.  Se desarrolló un marco de innovación abierta y de co-creación.  Empezaron a pilotarse los primeros apoyos a partir de la deteción de necesidades sexuales reales de las peronas usuarias de nuestros centros y servicios (abajo-arriba).  Se trabajó con iteraciones cortas de despliegue, evaluación y perfeccionamiento. Esto posibilitó un feedback continuo y una gestión eficaz del conocimiento en el ámbito de este tipo de intervenciones.

El trabajo realizado hasta la fecha ha evidenciado nuevas necesidades: ♦ espacios donde poder hablar y aprender sobre sexualidad y erotismo, ♦ conocimiento sexológico por parte de las personas usuarias, familias y profesionales, ♦ necesidades propias del ciclo vital como en la etapa infantil y pre-adolescente, ♦ manejo en las redes sociales, w expresión corporal, ♦ apoyo para el aprendizaje en la amatoria, ♦ trabajar una actitud positiva y valorada del sexo, ♦ necesidades del colectivo LGTB, ♦ apoyo para las familias, entre otras.

Para ello, a lo largo de estos años se ha desarrollado una metodología de planificación centrada en las metas sexuales y afectivas de la persona con DID y un programa de Educación Sexual.  La herramienta se estructura en los siguientes ámbitos:

  • Exploracion de ámbitos de la sexualidad:
    • Identidad sexual y orientación sexual del deseo erótico: Lo que soy y quien me gusta
    • Erótica: expresión erotica y afectiva: Expresar mis afectos y emociones
    • Hedonia, erótica, afrodisia: Placer
    • Amatoria y pareja: Pareja
    • Procreación: Hijos
    • Derechos sexuales
  • Círculo de apoyo y relaciones
  • Objetivos y planes de trabajo
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