Prestando apoyos para una buena vejez

En los últimos años hemos visto cómo el afrontar los procesos de envejecimiento en personas con discapacidad intelectual se ha convertido en uno de los temas clave y un gran desafío por parte de las organizaciones.

En muchas ocasiones se minimizan la importancia de su calidad de vida y limitan su capacidad de envejecer bien. Y en la apuesta del concepto “envejecer bien”, en el año 2015 en Aprosub nos planteamos cómo mejorar las prácticas a desarrollar para prestar los mejores apoyos a personas mayores con discapacidad intelectual, en aras a proporcionar apoyos individualizados que mejoren su bienestar personal y que nos permitiera potenciar al máximo sus capacidades.El objetivo de nuestro trabajo se ha centrado en investigar la realidad de nuestra entidad en relación con el envejecimiento de las personas con discapacidad intelectual para establecer nuevas estrategias de intervención y prestación de apoyos basados en la aplicación del modelo integral y de acuerdo con los principios de planificación centrada en la persona, dirigidos a incrementar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual en situación de envejecimiento.

Tras la puesta en marcha de una serie de acciones encaminadas al logro de nuestro objetivo podemos definir los resultados de la práctica desde dos puntos de vista, uno centrado en el conocimiento de la realidad de nuestra entidad en relación con las personas mayores, diseñamos y creamos una base de datos dinámica que nos permite conocer en cada momento la situación de las personas. Y por otra parte, establecimos una nueva estrategia de intervención basada en modelos de planificación centrada en la persona orientada a personas en procesos de envejecimiento, que hemos denominado “Planes de Apoyo al envejecimiento”, prestando especial atención a aspectos como Área Cognitiva, Bienestar Emocional o Bienestar físico.

Nuestra práctica “Prestando apoyos para una buena vejez” ha tenido un impacto muy significativo tanto en las personas como en la propia organización. En cuanto al impacto en las personas, en general se han obtenido efectos positivos sobre las distintas dimensiones de Calidad de Vida. A nivel organizacional, el desarrollo de esta práctica nos ha permitido la detección precoz de los indicios de envejecimiento de la población que atendemos mediante la puesta en marcha de estrategias diseñadas y elaboradas desde la propia entidad, así como la utilización de otras herramientas estandarizadas. Igualmente ha permitido a los profesionales proporcionar los apoyos oportunos a cada persona en función de sus necesidades y sus preferencias.

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España

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